16 abr. 2013

Vamos en manada arrancando pedazos de carne…

¿Cuándo me retracté de quererte?
¿Quién ganó con todo esto?  Dicen que yo… ¡¿Yo?!
Que después de todo tenga que agradecer
que me quitaran lo mediocre con amores de plazo
como si me hicieran un favor culpándose
mutilada, mientras todas ellas seguían bailando
con historias de pseudo-amor entre sus tacones y el suelo…
Que de ser posible no llorara, que me acostumbrara
a esa novela cotidiana, abrumadora y predecible
porque “no valía la pena” … eso mencionaban
eso me decían los grandes y eso intentaba sentir
en cada mordida en crudo que me daban…

Ya puedo fastidiar y explicar que “así es la vida”
sonreír cínica y dar palmaditas de consuelo,
puedo manipular los hechos, jactarme de adulta
aprendí a  bailar, a herir y también a dar consejos
aprendí a culparme por mordisquear sus sentimientos
y que nadie me juzgará por ello,
porque es “normal”, es cadena alimenticia
es parte del crecimiento, sin remordimiento, sin nada.

Y aquí está tu reflejo en mis asquerosas palabras
en esta que hace orales, en mi puta lengua de navaja
en esta desvergüenza para decir desnúdate, vístete y vete
que aunque humillante, es congruente, es diplomacia
decir la verdad que acuchille pero que no desangre a muerte.

No es venganza, tu le llamaste aprendizaje
a eso de no beberme el agua, que es mejor dejar correrle
sexo, ironías, promesas juveniles para usar un cuerpo
y clasificarlo en lo inteligente…
y que no me lo reproche, que me lo perdone sin cuestionarme
sin que te enojes y sin ofenderte… somos humanos excitables.

Ya voy dosificando la ternura, esa que me enseñaron mis padres
y vamos caminando en manada, atacando sin conciencia, sin hambre
y me voy vistiendo de hiena, lamiéndome las garras, carcajeándome
porque “quien olvida su historia está condenado a repetirla”
ya fue suficiente, recaer entre tus dientes sería una injusticia.

* Según fuentes esta frase es de George Santayana, pero usada por infinidad de personajes, si hay algún error, favor de hacérmelo saber.

bull

9 abr. 2013

Lo que hago sin querer...

Enciendo un cigarro mentolado,
sintiendome exhausta pero feliz
porque tu no necesitas palabras y
solo te dedicas a hacerme venir
anesteciando los dolores de mi cuerpo con tus movimientos
bloqueando mi mente con la imagen y textura de tus pechos,
con saliva, dos piernas y 6 horas de tu tiempo.

No es tan malo querer sin querer...
Bull

5 abr. 2013

Que hubiese querido este Viernes?

Ser un espasmo involuntario
como el aire que respiras,
lo que ven tus ojos, lo que te alimenta
esas cosas simples que entran
necesarias y desapercibidas
que no se valoran en la rutina
pero que faltan cuando faltan...

Hubiese querido
ingresar por algún hueco de ti
por tus lunares del pecho
esos puntos siderales de coladera
raíces recorriendote las venas;
ser el centro de tu laberinto
para que pensaras en mi
para que me necesitaras
para que me quisieras sin quererlo
así, como te quiero yo ó quizás un poco mas
para que no te fueras
para que te quedaras
para que no viajaras a otros mundos
a la velocidad de la luz.

Mas no sabré si en la distancia
me echaste una lágrima de menos,
si adoleciste ó si solo fui olvidable
incluso cuando estabas a mi lado...
si en tu mundo solo fui arrojada al espacio
donde resplandezco lejana en la noche
como una estrella mas.

Y ahora, siendo realista,
¡¿de qué me sirve que me miren, acaricien
que me besen y contemplen?!
si las estrellas brillan lindas pero están muertas
distantes y apagadas desde hace mucho tiempo.

Hasta hoy, no hay una formula
que las haga volver a fulgurar.
Bull.

1 abr. 2013

Demasiada realidad como cafeína para vomitar

Nuestras aventuras fueron 10 botones que desabrochaste de mi camisa,
nuestras coincidencias 2 cierres que bajaron para dar paso a la naturaleza,
un espejo reflejando vanidades, deseos lastimosos, excusas y mentiras,
dedos, segundos y besos que nos dimos condicionados a que serían siempre ajenos...
Y de la pasión primera pasamos al te quiero,
del te quiero al te amo, del te amo a esto es demasiado,
el juego ya no fué un juego, te necesito pero ya no puedo,
del no poder al no te quiero volver a ver, de ahí a extrañar,
de ahí a llorar, gritar en silencio y no saber que hacer,
porque de 1000 bocas probadas no hay una que me apague el fuego de tí.
No hay caricias trabajando como sábanas para amordazar mi boca y pensamiento,
porque habiendo tantos secretos de por medio para tí no los tengo,
te quiero con o sin testigos,
sea amor, sexo o solo clandestino paraíso,
sea falsa esperanza, mediocre realidad, primera, segunda o última vez,
con ropa o sin ella, con o sin respeto, con o sin terceros...
Adicionalmente a esta enfermedad con la que nadie podría ser feliz,
tengo para tu recuerdo un pedazo de mi cielo personal, y si,
quiero volver a hacerlo, por adicción, por compulsión, por ego...
por lo que sea, por la respuesta que tu consideres menos culposa y fácil de sobrellevar.
Bull