22 nov. 2012

No me lo cuentes, es evidente...

Su mirada era delatora, se sobreentendia, ella nunca necesitaba dar explicaciones.
Y ahi estaba la otra chica, mirandola a punto de quebrarse, adicta a la dopamina que le generaba ese dolor, era adicta a su verdugo, tal vez tenia síndrome de estocolmo, tal vez solo le amaba demasiado y todo eso al mismo tiempo le hacia infeliz.
Esta chica desearia no pensar que la mujer que tenia enfrente manifiesta a futuro su proyecto de no volverse a enamorar. Ella nunca entendió nada, porque nada sucedió, debería de sentirse afortunada... Pero no es así.
Bull

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