30 nov. 2012

Secretos que acaban de dejar de ser secretos...

Cerraste la puerta y el mundo entero se quedó fuera de tu habitación.
Mi historia de vida se resbaló placenteramente y poco a poco del pasillo a tu cama se desvaneció. Se deslizaron nuestros cuerpos como el cuchillo caliente a la mantequilla, y entre tus piernas era una presa... silencios momentaneos y ruiditos de tu boca a mi oido complicados de explicar, perfectos.
Gritos retenidos que explotan regularmente al final, esa magia del comienzo, besos y mas besos k eliminan palabras ahora mismo innecesarias...
Me clavas la mirada, inhalas, exhalas y me pierdo en tí intentando descubrir lo que estás sintiendo, me pierdo en tus movimientos, nos invade la agitación, enfrentamos la timidez seguras de nuestras decisiones, dejandonos llevar.
No me conoces, no te conozco y todas esas probables preguntas se responden con caricias que calman el deseo del quiero y quiero mas, y la ropa solo es como la moral, una piedra en el camino que solo sabe estorbar.
La dulce ignorancia de nuestros cuerpos que no saben de datos, de miedos, de leyes o códigos del buen comportamiento, solo de sentir, de accesar de introducirse cómodamente... Y sonries encima de mi y mi cielo son tus ojos, tu cabello... Mi tambor de guerra tu palpitar sobre mi pecho desnudo... Tu temblor mi prueba de que sigo viva... Tus caderas un grillete que no me quiero quitar...
Me dijiste esa vez sin saber mi nombre: si abres esa puerta y te vas, te perderas la segunda parte... Y mi mente absurda pensaba: las segundas partes no son mi fuerte...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario